Cómo trabajar en home office sin dejar de ser productivo y cumplir las metas propuestas
El trabajo desde casa llegó como una solución durante de la pandemia y, para muchas empresas, se convirtió en una modalidad permanente o híbrida.
Un estudio publicado por la Universidad de Chicago, en el Journal of Political Economy Microeconomic, analizó datos de más de 10.000 profesionales de tecnología en una empresa de India para medir los efectos reales del trabajo remoto.
La investigación encontró que, durante el home office, los empleados trabajaron más horas, pero su productividad por hora cayó entre 8% y 19%. Es decir, lograban mantener una producción similar, pero necesitaban más tiempo para hacer las tareas. Por eso, optimizar la productividad en el home office requiere crear condiciones que protejan el tiempo de trabajo efectivo.
Una primera estrategia es planificar la jornada con horarios claros. No basta con tener una lista de tareas; es necesario definir bloques de tiempo para actividades concretas como responder correos, asistir a reuniones, desarrollar tareas profundas y tomar pausas. Por ello algunas de las recomendaciones que hacen los expertos comienzan con organizar el día por horarios y evitar revisar mensajes o correos cada vez que llegan, porque esto interrumpe el flujo de las labores diarias.
Otra estrategia fundamental es reducir las distracciones. En casa, los límites entre lo personal y lo laboral pueden volverse borrosos. Mensajes, redes sociales, tareas domésticas, ruido o interrupciones familiares pueden afectar el rendimiento. Por eso, se recomienda establecer momentos específicos para revisar correos y mensajes, en lugar de responder de manera constante durante todo el día.
También es importante definir una hora fija para comenzar y terminar la jornada. Uno de los riesgos del home office es que el trabajo se extienda durante todo el día. El estudio de la Universidad de Chicago muestra, precisamente, que los empleados terminaron trabajando más horas, muchas veces fuera del horario regular. Esto puede sostener la producción en el corto plazo, pero a costa de fatiga, desgaste y menor productividad.
Además, las empresas tienen un papel clave en esta optimización. No basta con permitir el trabajo remoto; deben diseñar mejores dinámicas de comunicación. Esto implica reducir reuniones innecesarias, favorecer reuniones más breves y útiles, proteger bloques de concentración, mantener espacios de retroalimentación individual y capacitar a los líderes para gestionar equipos a distancia.













