Testimonio de sobreviviente de hantavirus, relata su contagio y secuela más dura: pérdida de memoria
La historia de Carolina Donoso con el hantavirus ” type=”text/html” data-cms-ai=”0″>hantavirus comenzó hace 14 años, durante unos días de vacaciones en el sur de Chile. Lo que parecía un viaje tranquilo con un grupo de 12 personas a orillas de un río, se convirtió en una emergencia médica que la mantuvo un mes internada. La mujer contó su experiencia en este medio.
Carolina recuerda que el lugar estaba limpio, pero identifica un momento preciso en una cabaña de madera como el origen del problema: “yo había hay una cabaña de madera estaba muy limpio y yo típico mujer me fui a cambiar el traje baño y se presume que yo lo contraje ahí”.
A diferencia de otros virus de rápida propagación, los síntomas no aparecieron de inmediato, sino que pasaron cerca de diez días antes de que Carolina comenzara a sentirse mal. Lo que empezó como un malestar común pronto se transformó en algo mucho más grave. Ella describe esos momentos iniciales como un “dolor de cuerpo, como que si tuviera una gripe fuerte”, dijo.
A pesar de su estado, en una primera consulta médica la enviaron de vuelta a su casa, donde la fiebre escaló hasta los 40 grados, obligándola a buscar ayuda en una clínica privada.
El diagnóstico del hantavirus
El momento del diagnóstico fue impactante tanto para ella como para el equipo médico. Al realizarle una radiografía de tórax, la imagen de sus pulmones no mostraba aire, sino una mancha blanca total. Carolina relata su impresión al ver los exámenes: “al ver la radiografía que yo la veía como el árbol de la vida que es todo blanco”
En ese momento, los doctores barajaban la posibilidad de una fibrosis pulmonar, ya que el hantavirus no era tan común en esa época en Chile. La incertidumbre terminó gracias a la intervención de un especialista que decidió indagar más en su historial reciente. Según Carolina, fue un médico al que ella llamó “doctor House” quien hizo la pregunta clave sobre dónde había estado. Al confirmar que venía del sur, se activaron las alarmas. El miedo se apoderó de ella al recordar casos fatales de personas cercanas, lo que la llevó a decirle a su madre: “Mamá me voy a morir”.
La gravedad de su condición la llevó a permanecer un mes internada, gran parte del tiempo bajo cuidados intensivos. Aunque no llegó a ser conectada a una máquina de oxigenación extracorpórea (ECMO), los médicos prepararon todo el equipamiento necesario de manera preventiva. “Estuve con las cánulas que en la yugular y en la femoral para en caso de me conectar y la verdad que fue muy traumante”, confiesa sobre el proceso médico.
Secuelas de memoria y el misterio del contagio del hantavirus
El pronóstico era tan reservado que incluso se solicitó asistencia espiritual. Carolina recuerda la sensación de despedida que rodeaba su habitación: “fue el sacerdote a darme la la unción de los enfermos y bueno yo todos listos para se muere esta se muere”. Logró sobrevivir, aunque el proceso de recuperación en casa fue lento, marcado por una debilidad y mareos constantes.
Una de las particularidades del caso de Carolina es que, a pesar de la cercanía física con su grupo de amigos, nadie más se enfermó. “A pesar de haber estado con con contacto estrecho eh solamente fui yo”, señala sobre el hecho de ser el único caso entre 12 personas.
Aunque sus pulmones y corazón quedaron sin daños permanentes, el virus dejó una huella: “lo que como secuela me quedó eh era pérdida de memoria yo yo iba a algún lugar y no sabía dónde iba y y fue eso duró mucho tiempo”.
Alerta en España por el crucero con brote del virus
Mientras Carolina relata su experiencia, las autoridades en España se encuentran en máxima alerta por la llegada de un crucero a la isla de Gran Canaria. La embarcación transporta a pasajeros infectados y sospechosos de portar el virus, lo que ha generado el rechazo de parte de la población local. Los trabajadores de la zona portuaria han manifestado su temor debido a las experiencias previas con la pandemia de COVID-19. Uno de ellos explicó: “nosotros pedimos que no que no entre ese crucero aquí a Tenerife porque no solamente es Tenerife, es España entero”
Para gestionar esta crisis, el gobierno español ha preparado un dispositivo que consiste en anclar el barco cerca del puerto de Granadilla. Los 147 pasajeros serán examinados y evacuados en lanchas pequeñas hacia una pista de aterrizaje para luego ser enviados a sus países. Las autoridades han activado incluso la solicitud de aviones medicalizados para estar preparados ante cualquier eventualidad.
Cooperación internacional ante el brote
A nivel global, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido sobre un posible aumento de contagios, aunque aclara que la probabilidad de una epidemia es baja si se respetan los protocolos. Al menos 14 países están monitoreando la situación actual. Por su parte, Argentina ha tomado el liderazgo regional enviando 2.500 pruebas de diagnóstico a cinco países vecinos. Esta medida responde a que el hantavirus es un virus endémico en el sur del continente y los expertos argentinos han estudiado su comportamiento durante años.













